Inventar ausencias

Me enciendo un cigarro, miro el tendal. Esta vacío, no cuelga ropa. Una cuerda tensa como un pentagrama lleno de silencios y de repente un nudo imposible de notas, un réquiem de pólvora, una ración de entresijos.
Ahí, en el circo de mi terraza, está ese trapecista que es la imposibilidad, intentando de puntillas coger un libro titulado “Ahora” en la estantería del “Aún No”.
Llega un mensaje de whassap mientras intento ordenar el lío; un momento sin saber de ti es esta cuerda larga, tensa y sola que pide ropa húmeda.
Mi tendal está a dieta de ti y mientras, la lavadora que es mi cabeza, centrifuga todos los momentos en los que me tuviste en la palma de tu mano.
Si las relaciones fueran lo suficientemente simples como para entenderlas, seríamos tan simples que no las necesitaríamos.

Terminó la lavadora, voy a tender mi colcha.